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LOS PIES:
NUESTRA BASE.
CENTRE ESTUDIS DEL PEU MARTÍN RUEDA,S.L.
El esqueleto está formado por piezas óseas, que perfectamente
encajadas a través de articulaciones con diverso grado de
movimiento, forman la estructura de soporte del cuerpo. Los pies,
a modo de dos bóvedas son la parte encargada de mantenernos
y desplazarnos con una suavidad y amortiguación perfectas.
La planta de los pies está protegida por un tejido graso
a modo de neumático para que el hueso no reciba la presión
directa del suelo. Además tiene terminaciones nerviosas
y sensitivas que nos informan de manera constante sobre las características
del suelo y del peso soportado. Cuando en alguna zona de la planta
el peso es mayor al tolerado, la piel nos avisa con dolor o con
la aparición de callosidades. Esta información de
carga también es transmitida a los músculos, que
aumentan su tensión para reducirla, modificando el apoyo.
Por este motivo, cuando aparecen zonas de callosidad en la planta,
no deben manipularse o aplicar callicidas, sino estudiar porque
se han formado y ofrecer una solución correcta, que puede
ir desde una plantilla hasta un calzado adecuado o unos ejercicios
específicos.
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fig: cuando
las cargas recibidas por el pie no son las adecuadas, se modifica
la postura de forma inconsciente. |
Gracias a
este sistema de amortiguación elástico, podemos desde
mantenernos de pie en superficies irregulares, hasta saltar enérgicamente,
sometiéndolos a esfuerzos que en ocasiones pueden suponer
hasta diez veces nuestro peso. Para que el esqueleto sea resistente
a la vez que ligero, los huesos tienen en su interior una serie
de mallas que les quitan peso y los hacen más resistentes,
como ocurre con las columnas huecas o con los tirantes transversales
que forman por ejemplo las grúas o las torres del tendido
eléctrico.
Las articulaciones se mantienen estables gracias a un complejo sistema
de cápsulas y ligamentos, además de la fuerza de los
músculos. Para poder soportar las cargas ,las torsiones y
los desplazamientos , sus superficies están recubiertas de
cartílago, que por su contenido en agua y carencia de terminaciones
nerviosas sensitivas son capaces de hacer las funciones de amortiguación
y disminución de la sensación dolorosa.
Con la edad, este cartílago va perdiendo agua y se va volviendo
cada vez más duro ,por lo que muchas veces, las alteraciones
del equilibrio, no resultan dolorosas hasta que con el tiempo ,por
fatiga mecánica, el cartílago se ha adelgazado y se
inicia su desgaste y la deformidad de la articulación.
Los músculos, en cambio, están formados por tejidos
elásticos y que actúan sobre las piezas óseas
con la tensión suficiente para producir movimientos y además
ayudan a mantener el equilibrio .Por eso, cuando hay alteraciones
en los pies, el cuerpo se desequilibra y el músculo debe trabajar
más, fatigándose y apareciendo signos de dolor o sobrecargas,
como las tendinitis.
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fig:
las articulaciones permiten el movimiento de las palancas y amortiguan
los impactos |
En ocasiones,
las piernas pueden resultar desiguales , los pies también
pueden presentar deformidades, muchas veces de carácter
hereditario, como aumentos o disminuciones de arcos ( lo que llamamos
pies cavos y pies planos), o desplazamientos laterales como los
valguismos. Cuando ocurre esto, el pie no ofrece un soporte adecuado
a la pierna haciendo que la rodilla , la cadera o la columna no
trabajen de forma correcta. Por ello cuando hay una alteración
en los apoyos que no se trata a tiempo , puede desencadenar una
artrosis a distancia, que frecuentemente cursa sin dolor ,hasta
que el cartílago se ha degradado.
Normalmente la persona joven tiene suficiente elasticidad y recursos
como para cambiar su forma de caminar ante la presencia de una sobrecarga,s
in darse cuenta de ello, hasta que cuando pierde elasticidad o fuerza,
empieza a notar dolor. Entonces nos encontramos con un desequilibrio
antiguo, crónico, y muchas veces con una lesión de
difícil
“reparación” .Pensemos que nuestro sistema no
es capaz de producir células para reparar las que van muriendo
con los años, por lo que no puede mantenernos siempre jóvenes,
por tanto, no podemos esperar que produzca además para “reparar”
aquellas partes que por un mal apoyo se han degenerado. Es mejor
prevenir.
Mediante los sistemas informáticos de análisis de cargas
y videográficos podemos detectar alteraciones en las presiones
o en los ejes de carga antes de que produzcan dolor, es decir, podemos
ofrecer una prevención. Cuando se detecta un desequilibrio,
se compensa con soportes o plantillas y con ejercicios adecuados,
para evitar que la estructura sufra y que con los años aparezcan
lesiones por fatiga mecánica de difícil solución.
La plantilla va colocada dentro de un calzado ,en la planta del pie
,exactamente igual que la que llevan todos los zapatos, por lo que
su uso no plantea ningún problema ni representa llevar nada
adicional, como pueden ser unas gafas. De hecho, todo el mundo que
usa un calzado ,ya usa plantillas .La diferencia es que cuando es
personalizada nos ayuda y cuando es la del zapato no ,y si lleva
algún elemento correctivo puede además perjudicarnos.
La única precaución que requiere, es que al comprar
el calzado ,lo probemos con la plantilla acoplada en su interior.
Lógicamente, en el calzado que se compró sin plantilla,
difícilmente va a caber, a no ser que se sustituya la propia
del zapato , si es extraíble, por la nuestra (muchos zapatos
ya contemplan esa posibilidad, como el deportivo ,o el de “tiempo
libre”) .
Por tanto, una plantilla bien confeccionada, no es solo un apoyo
para el pie, sino un soporte para el cuerpo.
Consejos
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LA METATARSALGIA
MECANICA (dolor en antepié
por malos apoyos)
Se define como metatarsalgia
el dolor localizado en la zona plantar del antepie, pudiendo
obedecer a causas diversas (reumatismos, afecciones neurológicas, gota, alteraciones
mecánicas ...)
Las más frecuentes son derivadas de alteraciones de apoyo,
ya sea por desequilibrios en el pie de tipo morfológico,
e incluso hereditarios, como provocados a consecuencia de un calzado
irracional, como tacones altos o puntas estrechas, que no permiten
una correcta función de los pequeños músculos
del antepie, por lo que aparecen de forma progresiva, generalmente
acompañándose de callosidades. Es por ello que cuando
aparece una callosidad, más tarde o más temprano
se afectará la articulación, por lo tanto NUNCA deben
limarse, sino tratar la causa que las provoca y NO ESPERAR a que
aparezcan males mayores.
Cuando el tratamiento no se ha hecho a tiempo, aparecerá el
dolor, por lo que a veces se requieren terapias diversas, que pueden
ir desde la aplicación de hielo localmente, hasta la toma
de una medicación analgésica-antiinflamatoria o aplicación
de corrientes (ultrasonidos, LASER....),acompañado siempre
de un tratamiento de fondo que será la redistribución
de cargas en la zona del antepié mediante un "suelo" a
la medida, que sería la plantilla o soporte adecuado. Esta
plantilla por tanto no es un analgésico, sino un tratamiento
de la causa que provoca el dolor, y su uso correcto debe acompañarse
de unas normas indispensables, que podemos resumir en:
-
Un
calzado adecuado, con amplitud suficiente para albergar
el pie y la plantilla. No hay que dejarse llevar nunca
por la denominación
de "ortopédico", sino de "lógico", es decir, cómodo,
que sujete el empeine, que tenga contrafuerte, suela preferiblemente
blanda, y naturalmente, con tacón bajo ( 2-4 cm como
máximo) y ancho.
-
El
problema de apoyo no es a ratos, por lo que el calzado
y la plantilla, deberá usarse
todo el día. En el caso de pacientes que estén
horas en casa, puede disponerse de un segundo calzado que
puede ser de calidad inferior, pero igualmente lógico,
que permita el uso de la plantilla todas las horas del día.
El sentido común debe prevalecer a la hora de adquirir
un calzado.
-
Hay
que tener en cuenta, que normalmente ,la molestia no viene
de golpe, sino lentamente, y que aparece cuando el desequilibrio
estructural llega a un límite, por lo tanto, puede
ocurrir que el proceso sea irreversible, y que requiera
el uso de la plantilla siempre.
-
Además del
calzado, debemos hacer trabajar varias veces los dedos para "potenciar"
la función muscular.
-
La
plantilla no se hace a la medida de zapato, sino del pie,
por tanto no es ni ancha ni estrecha, sino a la medida
de cada paciente. Para su confección, este Centro, emplea sofisticados
medios informáticos y de adaptación por termoconformado
al vacío y 25 años de experiencia, por lo que
si se usa correctamente, siempre funcionará, y si
hubiese algún tipo de problema, agradecemos nos sea
comunicado. Siempre es mejor que escuchar opiniones, a veces
hechas con la mejor voluntad, pero sin el suficiente conocimiento
técnico-científico, y por tanto, inexactas.
Nota de divulgación sanitaria
editada por UNITAT D´ESTUDI DEL PEU.
Consejos
RECOMENDACIONES DE USO DE SU PLANTILLA
De acuerdo con las indicaciones que en el momento de la visita le expusimos acerca de su alteración, previo examen de la marcha se confecciona el soporte con el que esperamos poder solucionar la alteración, ya que en su elaboración se han seguido los mismos pasos que en la confección del molde del pie: ADAPTACIÓN POR TERMOCONFORMADO AL VACIO. Después de esa adaptación al molde, la plantilla requiere un pulido que se adapte a las alteraciones de los pies y que dentro del calzado ocupe el mínimo grosor posible, por lo que en ocasiones, se podrá observar que la plantilla que entregamos presenta pequeñas fisuras que no afectan para nada a la funcionalidad de la misma.
El resultado final ha sido la plantilla compensadora individualizada que se entrega y que dadas las características de la alteración y la forma en que se ha elaborado, responde fielmente a las necesidades. La plantilla puede lavarse con cualquier detergente y un trapo húmedo, dejándola secar lejos de una fuente de calor.
Tenemos que tener presente que dado que la plantilla es un suelo a la medida, en muchas ocasiones, para que el resultado final sea el más satisfactorio es necesario seguir las instrucciones que se indican en el informe que se entrega : tratamiento fisioterapéutico, visita al médico reumatólogo, visita al médico rehabilitador, etc.
Es importante tener en cuenta que la plantilla debe usarse de forma continuada y con un calzado que reúna unas condiciones de idoneidad, ya que aquel calzado que no sujete el empeine, comprima los dedos o no tenga un contrafuerte adecuado hará que la plantilla no ejerza su función. Si usted es deportista debe recordar que una zapatilla deportiva, ha de ajustarse siempre a las necesidades del deporte que practica y que muchas lesiones vienen influenciadas por el estado de la misma.
Asimismo recordamos que se practiquen las revisiones en los periodos indicados, pidiendo la hora de visita con antelación, para poder ir adaptando las plantillas a las nuevas necesidades de los pies.
Agredecemos la confianza, y pedimos que ante cualquier duda se pongan en contacto con este Centro.
C.P.MARTÍN RUEDA,S.L.
Consejos
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EVOLUCIÓN Y DESARROLLO DEL PIE DEL NIÑO
No resulta tarea fácil catalogar al pie normal en términos absolutos, no solo porque siempre debe ser valorado de forma global, y por tanto relacionada con el resto de la estructura que soporta, además de tener presentes sus distintos comportamientos funcionales, desde la sedestación a la estática, pasando por la dinámica, las deformidades que imprime al calzado, etc., sino porque también requiere un conocimiento exacto de sus distintas fases evolutivas durante el crecimiento, de forma que lo que es normal para un niño preandante, no lo es para uno de 5 años, para un adolescente o para un adulto.
También debe ser considerado el medio ambiente o la actividad del sujeto, de forma que no es igual el pie de un campesino, que el de un deportista o el de una persona de raza negra o de una tribu indígena.

figura 1.- El medio influye sobre el desarrollo musculo-articular
Igual que si valoramos otra parte del cuerpo como pueden ser los ojos o las manos, donde encontraremos diferencias individuales e incluso dentro de un mismo sujeto, nos encontraremos con diferencias entre uno y otro pie, que no siempre pueden ser catalogadas de patológicas, por lo que no hay un pie standard para todos los individuos. Por todo ello, pienso que podemos considerar normal al pie biomecánicamente equilibrado, y en cambio, no siempre será normal el pie asintomático, ya que gran número de patologías estructurales no se van a manifestar de forma inmediata, sino, con frecuencia a largo plazo, cuando nuestro organismo resulta insuficiente para “reparar” los daños causados por un desajuste mecánico.
VALORACION DEL PIE DEL NIÑO
El niño al nacer presenta un pie no preparado para soportar carga y con un tejido esquelético en fase de formación, así como un estado muscular y neurológico inmaduros. Teniendo en cuenta que el feto se ha formado en una cavidad, y por tanto sometido a lo que podíamos llamar moldeo uterino, en ausencia de gravedad, nos podremos encontrar desviaciones y desorientaciones de ejes y articulaciones (varismos, pronaciones, torsiones...) que deben ser interpretadas escrupulosamente, así como evaluadas en fases sucesivas para conocer sus posibles variaciones.
Cuando nace el niño, en términos generales refleja la postura en que se ha formado, pero sus ejes anatómicos van sufriendo unos cambios orientativos en los que influyen además de un patrón genético, unos mecanismos externos derivados de la práctica de movimientos o posiciones que lo van reorientado espacialmente y preparándolo poco a poco para soportar carga, y más tarde para caminar. Estas posiciones tienen influencia en la forma y amplitud de las articulaciones así como en el eje de las diáfisis óseas, que están regidas por unas leyes de desarrollo ,mediante las que la práctica de movimientos y posturas, es decir compresiones y tracciones, remodelan y orientan a las superficies articulares ,por lo que es obvia su participación directa en el futuro esquema muscular y óseo.
Nos encontramos por tanto en una fase del desarrollo músculo-esquelético fundamental, ya que si existen mecanismos externos superiores en intensidad o tiempo a la propia capacidad de remodelación, serán agentes que interferirán en su proceso evolutivo normal, al actuar a modo de" férulas" que mantienen un esquema postural determinado más o menos fijo.
Más tarde, en la fase de gateo, el infante adoptará unas posiciones que representan la continuidad de aquellas que ha adoptado hasta esa edad, con lo que seguirán influyendo unos agentes mecánicos externos de movimiento ,potenciados ahora por los de carga parcial que el gesto de gatear requiere.
Cuando el niño se siente capaz de mantenerse de pie, iniciará tímidamente sus primeros pasos, con las piernas separadas para ampliar su base de sustentación, con un escaso control sobre su movimiento y apoyos, manteniendo el equilibrio de forma precaria.
La posición de partida para la deambulación se produce a partir de un reflejo o estímulo de apoyo, poniendo en marcha unos esquemas aprendidos mediante la repetición de gestos, como el gateo, más los factores anatómicos hereditarios, e incluso los miméticos, que el niño emula al tomarlos como puntos de referencia, por lo que es frecuente que sus gestos recuerden a los de aquellas personas que en cierto modo le han servido de patrón durante su aprendizaje.
Podemos entonces asegurar que un aprendizaje correcto, así como el control de posturas, corrigiendo y evitando las que sean repetitivas o fijas, más el estímulo muscular continuado, representan la base de una buena dembulación.
En esta edad, la mayor separación de las piernas para ampliar la superficie de apoyo hace que el eje de carga no recaiga sobre los metatarsianos segundo y tercero, sino internamente pronando al pie con la consiguiente lateralización y descenso del arco interno. Este efecto se potencia por el desequilibrio de la rodilla en valgo o varo, por la disminución fisiológica los ángulos de torsión bimaleolar y del cuello femoral.
Por un lado su frágil osificación, y por otro la holgura entre los elementos osteocartilaginosos, así como la elasticidad de cápsulas y ligamentos, mantienen el apoyo sobre el borde interno del pie.
Sus mecanismos de propioceptividad, inmaduros, no envían el estado de tensión posicional a los músculos, por lo que tampoco estos pueden reaccionar equilibrando la bóveda. De manera natural, ese frágil esqueleto, ya está protegido por un tejido adiposo plantar abundante, que actúa a modo de cojín hidroneumático, y que no desaparecerá hasta que el esqueleto tenga solidez suficiente.
La secuencia dinámica del paso tampoco será normal, al no existir diferenciados los momentos de apoyo de talón, fase media y despegue, sino comportándose todo como un bloque.
Por ello existe la creencia de que el niño de pequeño tiene los pies planos y que al arco no se hará presente hasta los 2 o 3 años. Sabemos que eso no es cierto y por tanto, mediante las técnicas exploratorias adecuadas, como el examen morfológico, las movilizaciones, las técnicas radiológicas, y simplemente el examen computerizado de la huella, cuando ello es posible, podemos hacer diagnósticos precisos y no dejar a su suerte la evolución de ese pie, por lo que, después, nos puede plantear problemas para reequilibrarlo. Por tanto, el crecimiento se compone de una serie de etapas, y cada una de ellas depende de la anterior y condiciona a la siguiente, y nosotros debemos actuar con criterios coherentes.

figura 2.- Huella obtenida a través de un podómetro óptico, con representación de las zonas de cargas, muy posteriorizadas, y el eje pie-pierna en momento unipodal, mostrando un valgo fisiológico.
figura 3.- Huellas y dinámica de un niño de cuatro años de edad, con sobrecarga selectiva del primer metat. con rotación interna de la rodilla y valguismo, motivado por una insuficiencia de rotadores externos de cadera y una pronacion de mediotarsiana
Paralelamente, si hasta esta edad ha mantenido posiciones prolongadas inadecuadas, ya sea durante el gateo o durante el sueño, éstas seguirán presentes y exageradas con frecuencia , por la repetición unos esquemas posturales insuficientes y un mal control del tono muscular.
Si bien es verdad que gran parte de las alteraciones posturales que el niño pueda presentar antes de caminar, van a desaparecer progresivamente con el tiempo , no es aconsejable relegar siempre a la suerte el que se normalicen , por lo que es conveniente para el futuro desarrollo de la extremidad infantil, que todo el proceso de grabación de esquemas posturales y mecanismos propioceptivos, se halla realizado de forma correcta,pues de lo contrario, la dinámica podría suponer en muchas ocasiones no solo la continuidad de un defecto o deformidad postural, sino su aumento o estabilización inadecuada ,desde el momento que el hueso del niño es una estructura isotrópica, y por tanto adapta su
crecimiento a la postura.
Tengamos presente que actualmente, el pie crece y se desarrolla en superficies lisas y uniformes donde hay una falta de estímulos y cambios posturales, y por tanto un gesto y un suelo repetidos en cada apoyo.
Nosotros tenemos que valorar el pie de acuerdo con su momento, su edad, su tiempo de aprendizaje, teniendo en cuenta además el peso, el grado de elasticidad, la genética....,más el hecho de que cada niño puede tener un ritmo diferente, por lo que toda generalización puede ser desafortunada. Creo que si una alteración en los apoyos no evoluciona positivamente, su neutralización mediante cuñas, movilizaciones y estímulos, siempre será una elección acertada.
Ni los niños no tienen los pies planos, ni un pie plano puede volverse cavo, ni toda la patología del pie se limita a pie plano, ni las cosas se corrigen solas, sencillamente evolucionan. Los niños tienen su pie y si existe una alteración dudosa cuanto antes se actúe, mejores resultados obtendremos, y la actuación no se limita a una plantilla. Las cosas pueden ser complicadas ya veces simples, pero acostumbran a ser lógicas.
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