El dolor mecánico es lento, progresivo, acumulativo, y muchas veces, cuando se manifiesta, irreversible.
El cuerpo tiene sus propios mecanismos para “camuflar” o
compensar sus desequilibrios, generalmente, a base de producir otro
desequilibrio en otro punto de la cadena, es decir, buscar posiciones
o posturas compensatorias. En función de la magnitud de la
alteración, de la “calidad” estructural de cada
persona, de la genética, del peso, de la edad y de la actividad
deportiva o laboral que realice, puede transcurrir más o menos
tiempo hasta que aparezcan los primeros síntomas, generalmente
banales, como pueden ser sobrecargas musculares, molestias articulares
o incluso la modificación de la marcha. Es entonces cuando
se recurre a la automedicación, al analgésico , a la
plantilla estandarizada o de serie ,o simplemente al masaje no terapéutico,
con lo que disminuimos la sensación dolorosa, y permitimos
que el problema se agrande al sentir menos molestias. Cuando estas
soluciones no son efectivas es cuando ya se ha producido una lesión
por fatiga, es decir, hemos superado nuestro limite de resistencia
,nos hemos quedado sin recursos para compensar , y entonces buscamos
afanosamente una solución rápida, sin pensar que la
molestia no ha venido de golpe, sino lentamente, y que necesitamos
primero tratarla y después dar al organismo el tiempo que
necesita para “repararse”. Actualmente tenemos medios
y conocimientos para detectar alteraciones antes de que den molestias,
y consiguientemente de establecer un tratamiento adecuado.
Para establecer el diagnóstico preciso es condición
indispensable poseer unos conocimientos en biomecánica y fisiología
suficientes, es decir, una especialización, además
de unos sistemas de estudio o detección de desequilibrios
fiables. La incorporación de la electrónica, la ingeniería
y la informática como medios diagnósticos ha supuesto
un avance para poder ver que pasa antes de que el propio paciente
lo perciba, y además, para ayudarle en el entendimiento del
problema a través la observación de su alteración
mediante sistemas de simulación.
Es por ello que proponemos una visita al Especialista antes de tener
dolor, para conocer exactamente nuestra situación y poder
establecer unos criterios de compensación , a veces muy simples,
pero que nos garanticen una mayor calidad de vida , que es muy complicada
cuando hay que compaginarla con dolor.
La prevención puede ser aplicada desde niños con más
efectividad, ya que su cuerpo está en fase de crecimiento
y por tanto goza de mayor capacidad de adaptación, pero también
en la actividad laboral, mediante el análisis ergonómico
de la postura , o en el deporte a través del estudio biomecánico
del gesto.